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Mucha comida, poco movimiento

Mucha comida, poco movimiento
 
Combatir los ambientes "obesogénicos" ayuda a bajar de peso
La obesidad tiene múltiples causas, que van más allá de la voluntad de las personas. Hay otros factores que favorecen que muchos seamos cada vez más gordos. Una especialista comparte consejos para crear espacios más saludables.
 
La ciencia ha avanzado mucho. Pudo demostrar que conservar un peso adecuado y hacer ejercicio es esencial para tener una buena calidad de vida y, probablemente, vivir más años. La paradoja es que hay infinidad de revistas, programas de televisión y medios digitales dedicados al fitness y, sin embargo, las poblaciones año tras año son más sedentarias y tienen mayor peso corporal, sobrepeso y obesidad.

En la Argentina, la última Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo Cardiovascular mostró que, excepto en la Ciudad de Buenos Aires, todas las provincias habían aumentado significativamente los niveles de sedentarismo con respecto al estudio realizado cinco años antes.

Es complejo entender cómo en esta época tan mediatizada, el mensaje de la ciencia sobre el peso y el movimiento físico no causa un efecto positivo. ¿Será que no depende sólo de la voluntad de las personas, sino de comprender el efecto multicausal de esta epidemia? El desafío es grande e involucra a todos los componentes de la sociedad, porque todos de alguna forma contribuyen, tal vez sin advertirlo, a que los niños y adultos sean cada vez más gordos y tengan un acondicionamiento físico peor que el que tenían sus padres o abuelos a la misma edad.

¿Por qué se ha perdido este equilibrio? Cada una de las causas daría lugar a un artículo con cientos de citas, pero voy a tratar de simplificarlo:

* El ambiente es obesogénico. Los niños son la mayor preocupación. Los índices de sobrepeso y obesidad son alarmantes en muchos países. La llamada “generación Z” no juega en movimiento, sino principalmente frente a una pantalla. La combinación de computadora, televisión, videojuegos y telefonía celular produce una gran atracción en los más pequeños. Las cuatro horas diarias de juegos sedentarios, ligadas a la obesidad, son ampliamente superadas varias veces por semana. En contrapartida muy pocos niños cumplen los 60 a 90 minutos de actividad física diaria que casi lo podríamos definir como un derecho básico para lograr su máximo potencial de desarrollo. ¿Es que iremos en contra de la naturaleza? Los niños espontáneamente juegan en movimiento, pero los adultos los familiarizan desde una edad precoz con la tecnología. Esta ha venido para quedarse, y no podemos negar los avances que ha producido, pero no hagamos oídos sordos a las consecuencias de su uso ilimitado.

* Los adultos y los niños se mueven muy poco. Cada nueva encuesta muestra que el sedentarismo sigue creciendo, con lo cual, el gasto calórico es mínimo.

* Se perdió el concepto de “porción saludable”. Los tamaños han crecido en forma desmedida y con ello el ingreso calórico. La saciedad debería ser la sensación fisiológica que determina el fin de la ingesta, pero no se ejercita. En cambio, se tiende a consumir sin tomar conciencia de lo que se ingiere: comemos el paquete entero, sin importar su tamaño.

* Compramos "por si…" Para mantener un peso saludable se deben organizar las compras, las comidas, y la distribución de los alimentos.


El sobrepeso y la obesidad tienen un origen multicausal. Para solucionarlo debemos tomar conciencia de que la forma de vida del ser humano ha cambiado y también la manera de enfermarse. La ciencia ha logrado prolongar la vida con el control de las enfermedades infecciosas y la disminución de la mortalidad temprana por enfermedades cardiovasculares. 

La calidad de vida que tendrán los niños y jóvenes de hoy dependerá en gran medida que los distintos actores de la sociedad. Las autoridades de salud y educación, los padres y las empresas deberán comprender y colaborar para solucionar la multicausalidad de esta epidemia que amenaza con acortar por primera vez la expectativa de vida de las nuevas generaciones.


Por la doctora Patricia Sangenis, médica cardióloga y especialista en medicina del deporte, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, miembro del Colegio Americano de Medicina del Deporte, miembro de la Comisión Medica del Comité Olímpico Internacional y directora del Instituto Deporte y Salud de Buenos Aires.

Qué es el síndrome metabólico

Síndrome metabólico

Se denomina síndrome metabólico (también conocido como síndrome X, síndrome plurimetabólico, síndrome de insulinorresistencia, síndrome de Reaven o CHAOS en Australia) a la conjunción de varias enfermedades o factores de riesgo en un mismo individuo que aumentan su probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular o diabetes mellitus.1 2 En los Estados Unidos, de acuerdo con las definición de Síndrome metabólico hecha por la NCEP (siglas del inglés: National Cholesterol Education Program-Adult Treatment Panel III), alrededor del 25% de la población mayor de 20 años padece del síndrome metabólico,3 el punto donde el individuo tiene la concomitante característica de obesidad central (localizada en el abdomen) y una resistencia a la insulina.

Respecto de los perfiles de la edad de los candidatos a padecer de Síndrome Metabólico, éste ha ido bajando de forma dramática. Si antes se hablaba de pacientes que bordeaban los 50 años, ahora el grupo de riesgo está situado en torno a los 35 años, ello porque desde etapas muy tempranas de la vida, las personas adoptan malos hábitos de alimentación y escaso ejercicio físico.

Las primeras descripciones de la asociación existente entre diversas situaciones clínicas como la diabetes mellitus (DM), la hipertensión arterial (HTA) y la dislipidemia (DLP) datan de la década de los 20 del pasado siglo, aunque el término "síndrome metabólico" se usaba a finales de los 70 para designar solo a factores de riesgos asociados con diabetes.4 5 Un hallazgo interesante por Marsella Jean Vague, en 1947 y luego en 1956, demostró que las personas con obesidad estaban predispuestos a tener en el futuro diabetes, aterosclerosis, agrandamiento de la tiroides y cálculos urinarios.6 7

Para la segunda mitad de los años 1960, Avogaro y Crepaldi describieron a seis pacientes con signos moderados de obesidad, colesterol alto y una marcada hipertrigliceridemia y estos signos mejoraron con una dieta baja en calorías y baja en carbohidratos.8 En 1977, Haller empleó el término «síndrome metabólico» para referirse a una asociación entre obesidad, diabetes mellitus e hígado graso, describiendo además los factores de riesgo de la arteriosclerosis.9 El mismo término fue usado por Singer ese año para referirse a una combinación de síntomas tales como la obesidad, bocio, diabetes mellitus y la hipertensión arterial.10 En 1977-78 Gerald B. Phillips argumentó que los factores de riesgo subyacentes a un infarto de miocardio contribuyen a formar una constelación de anomalías no sólo asociados con enfermedades del corazón, sino también con la obesidad y otros factores clínicos, y que su identificación podría prevenir enfermedades cardiovasculares.11 12

Síndrome X 
Sin embargo, fue Gerald Reaven quien sugirió en su conferencia de Banting, en 1988, que estos factores tendían a ocurrir en un mismo individuo en la forma de un síndrome que denominó «X» en el que la resistencia a la insulina constituía el mecanismo fisiopatológico básico,13 proponiendo 5 consecuencias de ésta, todas ellas relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad coronaria, cardiopatía isquémica, disfunción ventricular izquierda y fallo cardiaco. Los componentes originales del Síndrome X de Reaven eran:14

Resistencia a la captación de glucosa mediada por insulina
Intolerancia a la glucosa
Hiperinsulinemia
Aumento de triglicéridos en las VLDL
Disminución del colesterol tipo HDL
Hipertensión arterial
A lo largo de los años se ha ido añadiendo más componentes a la definición de este síndrome, a la vez que comenzó a recibir nuevas denominaciones como Síndrome X plus, Cuarteto mortífero, Síndrome plurimetabólico, Síndrome de insulinorresistencia, entre otros.15 En 1998, un grupo consultor de la OMS propuso que se denominara Síndrome metabólico (SM) y sugirió una definición de trabajo que sería la primera definición unificada del mismo.16

Epidemiología 

La prevalencia del síndrome metabólico varía en dependencia de la definición empleada para determinarla, así como de la edad, el sexo, el origen étnico y el estilo de vida. Cuando se emplean criterios parecidos a los de la OMS, la prevalencia del SM varía del 1,6 al 15 % en dependencia de la población estudiada y del rango de edad.17 El estimado de prevalencia en EE.UU. es del 22 %, varía del 6,7 % en las edades de 20 a 43,5 años a 43,5 % en los mayores de 60 años, no se han reportado diferencias por sexo (23,4 % en mujeres y 24 % en hombres).18

La prevalencia de SM en Chile es equivalente a la de Estados Unidos de Norteamérica.14 Entre 1986 y 1998 la obesidad en Chile aumentó de 4,6% a 24,0% en los prepúberes y de 2,3% a 17% en adolescentes,14 mientras que la prevalencia del síndrome metabólico en adultos es de 22,6%; 23% en hombres y 22,3% en mujeres.14 En poblaciones de alto riesgo, como la de familiares de personas con diabetes, la prevalencia aumenta a casi 50%, llegando a más de 80% en personas diabéticas.19

En Europa, la prevalencia del síndrome metabólico en niños es variable, desde un 33% en el Reino Unido hasta un 27 y 9% en Turquía y Hungría, respectivamente. En España, por su parte, un estudio demostró que la prevalencia es de un 17-18% en la población pediátrica con obesidad moderada.20

En poblaciones de alto riesgo, como la de familiares de personas con diabetes, la prevalencia aumenta considerablemente hasta casi el 50 %, llega a más del 80 % en personas diabéticas y al 40 % en personas con intolerancia a la glucosa.21

Etiología
La causa del síndrome metabólico se desconoce. Su fisiopatología es extremadamente compleja y solo ha sido dilucidada una parte de ella. La mayoría de los pacientes tienen una edad considerablemente mayor, son obesos, sedentarios, y tienen cierto grado de resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina juega un papel central en la génesis de este síndrome. La hiperinsulinemia, es decir, una concentración elevada de insulina en el plasma sanguíneo, resulta ser un factor de riesgo independiente para la aparición de enfermedad isquémica del corazón, ayuda a la aparición temprana de la diabetes y a su progresión susecuente, y contribuye a la aparición de otro número de patologías asociadas que se traducen en factores de riesgo cardiovascular.22

La resistencia a la insulina se define como una condición en la cual las cantidades de insulina producidas fisiológicamente producen una respuesta biológica reducida, es decir, una reducción de la capacidad de acción de la insulina en el control metabólico de la glucosa después de una comida, se asocia con supresión inadecuada de insulina en ayunas la noche, en presencia de una producción conservada de la hormona. Tras la resistencia a la insulina aparece una hiperinsulinemia compensadora, demostrado con el hallazgo de elevadas concentraciones de insulina en ayunas y después de las comidas.

Actualmente la insulinorresistencia se considera como la responsable de la mayor parte de las anomalías presentes en este padecimiento, fundamentalmente de la hiperglucemia, la hipertensión arterial, el aumento en la producción hepática de VLDL y triglicéridos y la estimulación de la proliferación endotelial por acción sobre receptores endoteliales causante del inicio del proceso de aterosclerosis.23 Los mecanismos moleculares causantes de la insulinorresistencia y el SM no están claros, entre estos se proponen:

Mal nutrición fetal y bajo peso al nacer24
Incremento en la adiposidad visceral, tan solo la obesidad entre el arco costal y la cintura es indicativo de resistencia a la insulina
Anomalías genéticas de una o más proteínas en la cascada de acción de la insulina
Niveles reducidos de receptores de la insulina
Actividad tirosincinasa en músculo esquelético (no parece defecto primario)
Defectos posreceptores
Defecto en la señalización PI - 3 kinasa que causa reducción de traslocación de GLUT - 4 a la membrana plasmática (foco actual en la patogénesis)25
Un gran número de marcadores del sistema de inflamación, incluyendo la Proteína C reactiva, se incrementan durante esta enfermedad, como lo son el fibrinógeno, la interleucina 6 (IL-6), el Factor de Necrosis Tumoral-alfa (TNFα) y otros. Algunos otros señalan que es debido al estrés oxidativo, que tiene una gran variedad de causas entre ellas el incremento de los niveles de ácido úrico causado por las dietas con niveles altos de fructosa.26 27 28 Estas moléculas pro-inflamatorias producen, lipolisis, angiogénesis, disfunción endotelial, vasoconstricción, fibrinólisis y resistencia a la insulina.

La leptina, una hormona descubierta recientemente, regulada por el gen ob, que aunque no está incluida directamente en los ejes metabólicos anteriores, parece ser un componente de disfunción hormonal en el SM como marcador importante de la cantidad de tejido adiposo en el cuerpo. Aunque se produce principalmente por el adipocito, su función principal es la regulación del nivel de saciedad a nivel hipotalámico, y juega un papel importante en la reproducción humana. Algunos de los efectos de la leptina in vitro son la atenuación de la acción de la insulina en los hepatocitos, el aumento de la oxidación de ácidos grasos, la disminución de triglicéridos en los adipocitos y disminución de la unión de la insulina a los adipocitos. Así, la leptina es uno de los responsables de la modulación de la acción y la sensibilidad a la insulina. Por otra parte, su asociación con el eje gonadal y, posiblemente, con los ejes y corticotropico/somatotrópico, están relacionados en la Neuroendocrinología del SM. La inmensa mayoría de los casos de obesidad en los seres humanos está relacionada con un marco de «hiperleptinemia», quienes mostraron un aumento del contenido total de grasa corporal, así como una probable resistencia a las acciones de la leptina.29

Diagnóstico 
Uno de los criterios para diagnosticar el SM en adultos es la obesidad abdominal.30
En la actualidad hay dos grandes definiciones de síndrome metabólico proporcionados por la Federación Internacional de Diabetes (IDF por sus siglas en inglés)31 y la revisión del National Cholesterol Education Program,32 respectivamente, aunque ambas son muy similares. Las dos diferencias, la primera es que la IDF excluye cualquier individuo sin un incremento del diámetro de la cintura, mientras que en la definición de la NCEP el padecimiento puede ser diagnosticado con base a otros criterios; y la segunda es el uso de puntos en específico para la medición del diámetro de la cintura por parte de la IDF, mientras que la NCEP no utiliza puntos en específico.

La microalbuminuria, como marcador de disfunción endotelial, daño vascular, daño renal y enfermedad cardiovascular, es un criterio clínico para la definición de síndrome metabólico según la OMS.33

OMS 
Los criterios de la Organización Mundial de la Salud (1999) requieren la presencia de diabetes mellitus, tolerancia anormal a la glucosa, glucemia de ayuno anormal o resistencia a la insulina, MÁS dos de los siguientes:32

Presión arterial ≥ 140/90 mmHg
Dislipidemia: triglicéridos (TG): ≥ 1.695 mmol/L y/o colesterol HDL (HDL-C) ≤ 0.9 mmol/L (en hombres), ≤ 1.0 mmol/L (en mujeres)
Obesidad central: relación cintura/cadera > 0.90m (en hombres), > 0.85m (en mujeres), y/o índice de masa corporal (IMC) > 30 kg/m2
Microalbuminuria: excreción urinaria de albúmina ≥ 20 mg/min o relación albúmina/creatinina en orina ≥ 30 mg/g33

Tratamiento 
Hacer ejercicio y adelgazar son medidas útiles para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la presión arterial y los niveles de colesterol.36
El tratamiento sugerido es principalmente tener un estilo sano de vida, es decir, la restricción de calorías y la actividad física. Sin embargo, el tratamiento farmacológico es a menudo necesario. La reducción de peso y el incremento de la actividad física conducen a la reducción efectiva de todos los factores de riesgo cardiovasculares al mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La reducción de peso, aun moderada (10 % del peso inicial), conduce a una disminución del LDL-C, mejora todos los factores de riesgo y disminuye el riesgo vascular global del paciente.37 Los beneficios de la disminución de la tensión arterial, disminución de los lípidos y control de la glucemia sobre la morbilidad y la mortalidad han quedado bien demostrados por ensayos clínicos controlados a largo plazo, de manera que actualmente se recomienda el tratamiento agresivo de cada una de las comorbilidades del SM mediante regímenes de terapia combinada.38 En general, las enfermedades que comprenden el síndrome metabólico se tratan por separado.

Control de la glucemia 
La resistencia a la insulina se considera el defecto patológico principal en individuos con diabetes tipo 2, fundamentalmente durante las primeras etapas de la enfermedad. La metformina ha sido ampliamente utilizada en la práctica clínica como agente antidiabético que mejora significativamente la sensibilidad a la insulina con efectos favorables adicionales sobre el perfil lipídico al reducir modestamente los niveles de colesterol y triglicéridos (triglicéridos en 24 %, colesterol-LDL en 10 %), se recomienda como fármaco de primera elección en diabéticos con un índice de masa corporal mayor del 27 %.39 40 41

Las glitazonas o tiazolinendionas, nueva clase de drogas antidiabéticas orales, mejoran el control metabólico en pacientes con DM2, además, reducen la resistencia a la insulina, no solo en diabéticos tipo 2 sino también en condiciones no -

Tratamiento de la dislipidemia [editar]
Deben iniciar con cambios terapéuticos en el estilo de vida (modificaciones en la dieta y actividad física, consumo de alcohol, proscripción del hábito de fumar) seguidos por tratamiento farmacológico, si después de 3 meses no se logran las metas deseables. El tratamiento farmacológico de la dislipidemia en el SM debe iniciarse con estatinas y, de ser necesario, combinar con fibratos y derivados del ácido nicotínico.42 43

A las estatinas y fibratos se les ha conferido propiedades antiaterosclerótica y antitrombótica. De manera general, con su uso se ha observado mejoría del perfil aterogénico, de la reactividad vascular dependiente de endotelio y de la sensibilidad hepática a la insulina; esta última al disminuir el exceso de acúmulo de lípidos en hígado y músculo.44

Control de la hipertensión arterial 
La prescripción del fármaco antihipertensivo debe hacerse teniendo en cuenta las características clínicas y metabólicas del paciente y las propiedades del medicamento.45 Los inhibidores de las enzimas convertidoras de angiotensina y los antagonistas de los receptores de la angiotensina II se recomiendan como antihipertensivos de elección en los pacientes con SM al producir vasodilatación y disminuir los niveles de noradrenalina circulantes (efecto simpaticolítico), lo que origina un incremento en la sensibilidad a la insulina y disminución en los niveles de insulina circulante, además se demuestra que disminuyen los niveles de colesterol total y de triglicéridos en plasma.46 47

Varios metaanálisis recientes sugieren que pueden ofrecer una ventaja especial en la prevención de complicaciones cardiovasculares adicionales al control de la tensión arterial.48 49

Prevención 
Se han propuesto diversas estrategias para prevenir la aparición del síndrome metabólico. Estos incluyen el aumento de la actividad física (como caminar 30 minutos al día),50 y una vida sana, dieta reducida en calorías.51 Hay muchos estudios que apoyan un estilo de vida saludable. Así lo demostró un estudio realizado con 351 pacientes de diversos orígenes.52

En el 2007, un estudio de 2,375 hombres con más de 20 años sugiere que la ingesta diaria de leche o productos lácteos equivalentes pueden reducir a la mitad el riesgo de síndrome metabólico.53 Otros estudios, tanto de apoyo y de la solución de los autores de los resultados.

La obesidad

 
La obesidad es una enfermedad crónica y progresiva que responde a múltiples factores:
Propias del individuo: genéticos, hereditarios, metabólicos, endócrinos, alteración en la conducta alimentaria (ingesta excesiva, transgresiones, consumo de comidas rápidas hipercalóricas), consumo de cierto tipo de medicación.
Ambientales: estilo de vida, sedentarismo, mínima práctica de actividad física, stress asociado a las exigencias laborales. Existe un desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto calórico, lo que lleva a una acumulación excesiva de tejido graso.
La obesidad no solo representa una patología por si misma, sino que también lleva al desarrollo de numerosas enfermedades asociadas (comorbilidades) y trastornos emocionales.
Enunciamos como ejemplo: enfermedades cardiovasculares (hipertensión, infarto, várices), apnea del sueño, trastornos respiratorios (asma, broncoespasmo), problemas osteoarticulares, diabetes mellitus, hiperinsulinemia, aumento del colesterol y triglicéridos, reflujo gastroesofágico, trastornos en la menstruación, incontinencia urinaria, disfunción sexual, distorsión de la imagen corporal, dificultad para relacionarse con el entorno, depresión, ansiedad, aislamiento, disminución de la autoestima, inseguridad, deterioro de la calidad de vida.

Automedicación

Automedicación
 
La automedicación es la forma indiscriminada y voluntaria mediante la cual las personas consumen medicamentos, hierbas y/o remedios caseros sin previa prescripción médica ya sea antes o durante el tratamiento.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Dos recetas, una salada y una dulce

Dos recetas, una salada y una dulce

FRITTATTA DE HORTALIZA Y QUESO 

Ingredientes:

2 cebollas de verdeo
2 dientes de ajo
1/2 ají rojo
1/2 ají amarillo
1 atado de espinaca
Albahaca, perejil
4 cdas de ricota descremada
Sal y pimienta
3 huevos
3 claras
Rocío vegetal

Preparación

Picar finamente las cebollas, ajo y ajíes, cubrirlos con rocío vegetal y rehogarlos hasta que pierdan la rigidez, agregar luego el resto de los vegetales y hierbas, y continuar la cocción por 2 minutos.
Mezclar en un bol las hortalizas, ricota, claras y huevos, calentar una sartén, retirarla del fuego, cubrirla con rocío vegetal, volcar la preparación, llevar inmediatamente al fuego realizando movimientos circulares para desprenderla del fondo, una vez sellada, bajar la temperatura, tapar y continuar la cocción hasta que los huevos coagulen bien.
Darla vuelta para servir del lado tostado.
4 porcionesTiempo de cocción 20 minutos 100 calorías p/ porción.




Cake con Salsa de Frutos del Bosque

Cantidad de porciones:20

Con tan Solo 140 calorías por porción, además de ser sana, esta torta o "cake" de frutos del bosque, sirve para los diabeticos. a continuación, una receta para chuparse los dedos y SIN CULPA!
Ingredientes:

Masa:
3 huevos
3 cdas de harina integral
1 cdita de polvo de hornear
1 cda de edulcorante
1 cdita de esencia de vainilla
Cobertura:
400 gr. de ricota
3claras
2 sobre de gelatina sin sabor
1 cda de edulcorante
1 cdita de esencia de vainilla
Salsa:
4 cdas de mermelada light sabor frutos del bosque
200 gr. de frutos frescos del bosque
(frambuesas, arándanos, moras, etc)
Rocío vegetal
Preparación

Encender el horno a temperatura media (180º) grados y lubricar un molde desmontable rectangular o redondo de 24 cm con rocío vegetal, batir los huevos con el edulcorante y esencia de vainilla hasta lograr punto sostenido, luego cernir sobre el batido la harina tamizada con el polvo para hornear y mezclar en forma envolvente, verter en el molde, llevar al horno y cocinar hasta que comience a desprenderse de los bordes, retirar y enfriar.

Mientras tanto, colocar en un bol la ricota, esencia de vainilla y edulcorante, y mezclar bien, aparte disolver la gelatina en 1/2 vaso de agua fría, hidratar 3 minutos y calentar en el microondas 30 segundos o a baño María hasta que comience a hervir, en un bol de acero inoxidable batir las claras a baño María hasta conseguir punto nieve, volcar la gelatina en forma de hilo como si fuera almíbar mientras se sigue batiendo con batidor eléctrico, verter el batido sobre el bizcochuelo y llevar a enfriar a la heladera hasta el momento de servir.

Preparar una salsa reduciendo la mermelada con la fruta y 4 cucharadas de agua en un recipiente a fuego lento 3 minutos.
Consejos
Dejar reposar o ponerla en la heladera una vez que esté a temperatura ambiente.

Comer despacio! así la disfrutas mas!

Cómo controlar la ansiedad

¿CÓMO CONTROLAR LA ANSIEDAD? Te lo explicamos con consejos y estrategias sencillas.  La RAE define la ansiedad como: "El estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo". Sin embargo, realmente quienes la han sufrido alguna vez, la sufren esporádicamente o para aquellos que es su gran compañera del día a día es algo que merece una definición de más de nueve palabras.  En primer lugar, no toda la ansiedad es perjudicial para nuestro cuerpo y mente, existe cierto nivel de ansiedad positiva, esa pequeña inquietud que nos ayuda en situaciones complicadas a salir airosos. Es decir, nos ayuda a estar alerta ante posibles peligros o atentos a acontecimientos relevantes. Funciona como una especie de "ángel de la guardia" interior.  La ansiedad también puede ser negativa Por otro lado, encontramos la ansiedad negativa... ¿En qué se diferencia de la anterior? este tipo de ansiedad provoca un miedo exagerado e irracional ante un acontecimiento (como por ejemplo el miedo a hablar en público, a subir en ascensor, etc.) que a parte de las obvias reacciones psicológicas se acompaña de reacciones físicas (sudores, palpitaciones, temblores, molestias gástricas...) ante la expectativa de que algo catastrófico suceda aun siendo ésto muy poco probable.  Se derivan diversos trastornos a partir de la ansiedad negativa, como son:  Trastorno de pánico Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) Trastorno de estrés postraumático (TEPT) Fobia social (o trastorno de ansiedad social) Fobias específicas Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) Técnicas para reducir la ansiedad Aunque cada uno de los cuales tiene un tratamiento específico, podemos añadir una serie de técnicas que ayudan a mejorar los estados de ansiedad:  1. Ejercicio físico El ejercicio físico nos ayudará a evitar el exceso de activación del sistema nervioso y a conseguir un sueño más reparador. Si nuestro estado físico no nos permite la realización de ejercicio podemos optar por ritmos suaves a intervalos breves.  2. El sueño y los hábitos de alimentación Una alimentación desequilibrada puede perjudicar a algunos síntomas gastrointestinales asociados con algunos estados de ansiedad, una alimentación saludable y equilibrada nos ayudará a controlarla. Respecto al sueño, los beneficios de dormir bien son obvios, si vemos que la ansiedad no nos deja dormir (o peor, el pensamiento de que no podemos dormir, no nos deja dormir) podemos optar por leer algo aburrido hasta que el propio sueño venga a visitarnos.  3. Modelado (observación) Como aprendimos de Albert Bandura, podemos emplear el modelaje observando a otras personas que no muestran ansiedad ante acontecimientos que a nosotros si no muestran esas sensaciones temidas. Incluso, conversar con personas que han conseguido superar problemas de ansiedad y que le comenten las técnicas que a ellos le han funcionado le harán recuperar la esperanza en que sí se puede controlar la misma.  4. Sentido del humor  Nuestra tendencia ante las situaciones que nos provocan ansiedad es reaccionar con negatividad y tomárnoslo demasiado en serio. A veces, una persona con ansiedad no se puede dar cuenta de lo ridícula que puede ser su reacción. Es importante ver también la parte divertida y optimista de las cuestiones. Por ejemplo, ante un pensamiento recurrente, podemos probar a cantarlo o a decírnoslo en otro idioma.  5. Meditación y Mindfulness Es probable que ya hayas oído hablar del Mindfulness, es una técnica de meditación que le ayudará a conseguir la atención plena. En un ambiente relajado, donde se asegure de que nadie va a molestarle, céntrese en su respiración, en las sensaciones corporales, en el sonido o en un objeto y practique la atención plena. Si quieres conocer distintas maneras de practicar Mindfulness, puedes leer nuestro artículo: “5 ejercicios Mindfulness para mejorar tu bienestar emocional”.  6. Métodos de distracción Si empleamos distracciones adecuadas podemos interrumpir, aunque sea temporalmente, el pensamiento que nos provoca ansiedad: parada de pensamiento, lectura, ocio, pasear, entre otros.  7. Psicofármacos Es posible que su ansiedad tenga un componente físico. Si su médico confirma que su dolencia no es física sino mental, puede solicitar cita con un psiquiatra y que unos ansiolíticos puedan ayudarle. Los medicamentos pueden ser de mucha utilidad aunque también debe poner de su parte. No se le ocurra automedicarse aunque otra persona le haya dicho que le haya ido bien.  Las recaídas cuando uno sufre ansiedad En caso de haber estado o estar asistiendo a psicoterapia no se tome las recaídas como un fracaso, sino algo de lo que podemos aprender y conocernos mejor para poder prevenirlo en un futuro.  Antes de finalizar, un consejo... Y recuerde, por supuesto, que la ansiedad es como nuestro guardián interior. Aprender de ella, aprender a manejarla, puede ayudarnos a estar alerta ante las situaciones correctas y a salir airosos de nuestros retos personales del día a día. Con estas siete técnicas y estrategias para reducir la ansiedad puedes estar más cerca de poner un nuevo rumbo en tu vida.
 
Te lo explicamos con consejos y estrategias sencillas.

La RAE define la ansiedad como: "El estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo". Sin embargo, realmente quienes la han sufrido alguna vez, la sufren esporádicamente o para aquellos que es su gran compañera del día a día es algo que merece una definición de más de nueve palabras.

En primer lugar, no toda la ansiedad es perjudicial para nuestro cuerpo y mente, existe cierto nivel de ansiedad positiva, esa pequeña inquietud que nos ayuda en situaciones complicadas a salir airosos. Es decir, nos ayuda a estar alerta ante posibles peligros o atentos a acontecimientos relevantes. Funciona como una especie de "ángel de la guardia" interior.

La ansiedad también puede ser negativa
Por otro lado, encontramos la ansiedad negativa... ¿En qué se diferencia de la anterior? este tipo de ansiedad provoca un miedo exagerado e irracional ante un acontecimiento (como por ejemplo el miedo a hablar en público, a subir en ascensor, etc.) que a parte de las obvias reacciones psicológicas se acompaña de reacciones físicas (sudores, palpitaciones, temblores, molestias gástricas...) ante la expectativa de que algo catastrófico suceda aun siendo ésto muy poco probable.

Se derivan diversos trastornos a partir de la ansiedad negativa, como son:

Trastorno de pánico
Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Fobia social (o trastorno de ansiedad social)
Fobias específicas
Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
Técnicas para reducir la ansiedad
Aunque cada uno de los cuales tiene un tratamiento específico, podemos añadir una serie de técnicas que ayudan a mejorar los estados de ansiedad:

1. Ejercicio físico
El ejercicio físico nos ayudará a evitar el exceso de activación del sistema nervioso y a conseguir un sueño más reparador. Si nuestro estado físico no nos permite la realización de ejercicio podemos optar por ritmos suaves a intervalos breves.

2. El sueño y los hábitos de alimentación
Una alimentación desequilibrada puede perjudicar a algunos síntomas gastrointestinales asociados con algunos estados de ansiedad, una alimentación saludable y equilibrada nos ayudará a controlarla. Respecto al sueño, los beneficios de dormir bien son obvios, si vemos que la ansiedad no nos deja dormir (o peor, el pensamiento de que no podemos dormir, no nos deja dormir) podemos optar por leer algo aburrido hasta que el propio sueño venga a visitarnos.

3. Modelado (observación)
Como aprendimos de Albert Bandura, podemos emplear el modelaje observando a otras personas que no muestran ansiedad ante acontecimientos que a nosotros si no muestran esas sensaciones temidas. Incluso, conversar con personas que han conseguido superar problemas de ansiedad y que le comenten las técnicas que a ellos le han funcionado le harán recuperar la esperanza en que sí se puede controlar la misma.

4. Sentido del humor

Nuestra tendencia ante las situaciones que nos provocan ansiedad es reaccionar con negatividad y tomárnoslo demasiado en serio. A veces, una persona con ansiedad no se puede dar cuenta de lo ridícula que puede ser su reacción. Es importante ver también la parte divertida y optimista de las cuestiones. Por ejemplo, ante un pensamiento recurrente, podemos probar a cantarlo o a decírnoslo en otro idioma.

5. Meditación y Mindfulness
Es probable que ya hayas oído hablar del Mindfulness, es una técnica de meditación que le ayudará a conseguir la atención plena. En un ambiente relajado, donde se asegure de que nadie va a molestarle, céntrese en su respiración, en las sensaciones corporales, en el sonido o en un objeto y practique la atención plena. Si quieres conocer distintas maneras de practicar Mindfulness, puedes leer nuestro artículo: “5 ejercicios Mindfulness para mejorar tu bienestar emocional”.

6. Métodos de distracción
Si empleamos distracciones adecuadas podemos interrumpir, aunque sea temporalmente, el pensamiento que nos provoca ansiedad: parada de pensamiento, lectura, ocio, pasear, entre otros.

7. Psicofármacos
Es posible que su ansiedad tenga un componente físico. Si su médico confirma que su dolencia no es física sino mental, puede solicitar cita con un psiquiatra y que unos ansiolíticos puedan ayudarle. Los medicamentos pueden ser de mucha utilidad aunque también debe poner de su parte. No se le ocurra automedicarse aunque otra persona le haya dicho que le haya ido bien.

Las recaídas cuando uno sufre ansiedad
En caso de haber estado o estar asistiendo a psicoterapia no se tome las recaídas como un fracaso, sino algo de lo que podemos aprender y conocernos mejor para poder prevenirlo en un futuro.

Antes de finalizar, un consejo...
Y recuerde, por supuesto, que la ansiedad es como nuestro guardián interior. Aprender de ella, aprender a manejarla, puede ayudarnos a estar alerta ante las situaciones correctas y a salir airosos de nuestros retos personales del día a día. Con estas siete técnicas y estrategias para reducir la ansiedad puedes estar más cerca de poner un nuevo rumbo en tu vida.

Qué es el metabolismo y cómo funciona

Qué es el metabolismo y cómo funciona
 
Tal vez hayas escuchado hablar del metabolismo sin comprender bien qué es. Para que puedas despejar tus dudas, aquí te contamos de qué se trata, cómo funciona y cuáles son los problemas metabólicos que puede tener una persona.
Muchas personas usan el término metabolismo sin saber en verdad de qué se trata. En general, se lo suele asociar a la obesidad y se lo culpa por no poder bajar esos kilos o libras de más, aunque no sea exactamente así.

El metabolismo es un conjunto de procesos físicos y químicos que ocurren en las células, que convierten a los nutrientes de los alimentos en la energía necesaria para que el cuerpo cumpla con todas sus funciones vitales, como respirar, hacer la digestión, hacer circular la sangre, mantener la temperatura corporal y eliminar los desechos (a través de la orina y las heces). Es decir que no sólo utilizamos esa energía para movernos y pensar, sino también cuando estamos en reposo.
Cuando comemos un alimento, unas moléculas del sistema digestivo denominadas enzimas descomponen las proteínas en aminoácidos, las grasas en ácidos grasos y los hidratos de carbono (carbohidratos) en azúcares simples (como la glucosa). Estos compuestos son absorbidos por la sangre, que los lleva a las células en donde otras enzimas aceleran o regulan las reacciones químicas necesarias para “que se metabolicen” o sea, que se procesen de modo que se libere o se almacene la energía. Por cierto, la energía que un alimento le brinda al cuerpo se mide en calorías, y cuando consumes más calorías de las que necesita tu cuerpo, éstas se acumulan en forma de grasa.
Más específicamente, en el metabolismo intervienen dos tipos de actividades: la fabricación de tejidos corporales y la creación de reservas de energía (conocida como anabolismo o metabolismo constructivo) y la descomposición de tejidos corporales y de reservas de energía para obtener el combustible necesario para las funciones corporales (llamada (catabolismo o metabolismo destructivo). 

La velocidad y el sentido en que se producen esos procesos metabólicos están regulados por distintas hormonas que se fabrican por el sistema endócrino, como la tiroxina (que se produce en la glándula tiroides) y la insulina (que se produce en el páncreas).

A veces, el sistema metabólico falla y ocurren los llamados trastornos o enfermedades metabólicas, algunas pueden heredar. La mayoría suceden porque hay enzimas u hormonas que se concentran de manera anormal en la sangre o no funcionan correctamente. Lo que sucede es que es que hay ciertas sustancias químicas que si no se pueden metabolizar o que si se metabolizan mal pueden causar síntomas graves. Por eso, los problemas del metabolismo deben tratarse y controlarse.

¿Te preguntas cuáles son los trastornos metabólicos? A continuación te doy algunos ejemplos, que tal vez ya conocías:

Galactosemia: es un trastorno metabólico congénito, es decir, heredado. Los bebés que nacen con este problema no tienen suficiente cantidad de una enzima encargada de descomponer el azúcar de la leche, denominado galactosa.

Fenilcetonuria: otro trastorno congénito provocado por un defecto en la enzima encargada de descomponer el aminoácido fenilalanina, necesario para el crecimiento normal y la fabricación de proteínas.

Hipertiroidismo: se produce cuando la glándula tiroides segrega (produce) una cantidad excesiva de tiroxina, lo que acelera el metabolismo basal. Provoca síntomas como pérdida de peso, aceleración del ritmo cardiaco, hipertensión, ojos prominentes o saltones (exoftalmos) y un abultamiento en el cuello que se debe al crecimiento de la glándula tiroidea (bocio).

Hipotiroidismo: se produce cuando la glándula tiroides o no existente o produce poca hormona tiroidea (tiroxina), en ocasiones debido a la producción de anticuerpos que destruyen parcialmente a esta glándula, que por eso segrega una cantidad insuficiente de la hormona tiroxina, lo que hace más lento al metabolismo basal. En los lactantes y en los niños puede causar retraso mental y en el crecimiento, en los adultos provoca fatiga, disminución del ritmo cardiaco, aumento de peso y estreñimiento.

Diabetes, de tipo 1 o diabetes de tipo 2 : la primera (diabetes tipo 1) ocurre cuando el páncreas no produce o secreta suficiente insulina (se requiere insulina para el tratamiento), la segunda (diabetes tipo 2) se produce cuando el cuerpo no responde a la insulina en forma adecuada, tiene resistencia a la insulina que se produce. En casos avanzados puede no haber suficiente insulina. Los síntomas típicos incluyen orinar frecuentemente, tener mucha sed y mucha hambre. También se puede perder peso aunque las personas con diabetes tipo 2 tienden a tener sobrepeso o a ser obesas. A largo plazo, si no se controla, puede causar complicaciones serias. Entre ellas: problemas en los riñones (nefropatía diabética), lesiones en los nervios (neuropatía diabética), retinopatía y ceguera y enfermedad cardiovascular.

En todos los casos, los trastornos metabólicos deben ser tratados y, en general, pueden ser controlados, y las personas con problemas metabólicos pueden mantener una buena calidad de vida. Si tienes dudas sobre tu salud o crees que puedes tener alguna trastorno en tu metabolismo, consulta con tu médico.

Beneficios del tratamiento de la obesidad

Beneficios del tratamiento de la obesidad

Muchos estudios han demostrado que la pérdida ponderal, inducida tanto por tratamiento médico como quirúrgico, produce notable mejoría de los trastornos respiratorios del sueño en pacientes obesos72,73.
La pérdida de peso conseguida tras la colocación de una banda ajustable por vía laparoscópica indujo una mejoría del ronquido, somnolencia y sensación de ahogo tras obtener una reducción ponderal del 48% en 313 pacientes74.
El síndrome de apneas obstructivas del sueño en la obesidad: un conspirador en la sombra

Un estudio que realizó un seguimiento longitudinal en 57 pacientes con SAOS tratados mediante cirugía gástrica objetivó un descenso del IAH de 64 a 33 en el primer año tras la intervención quirúrgica75. En general, una reducción de 25-50% de peso comporta un descenso de 70-98% en los índices de SAOS76,77. Otras investigaciones ponen de manifiesto que una reducción del 10% de peso predice una disminución del 26% en el IAH13, lo que confirma que al igual que otros factores de riesgo vascular, el SAOS es sensible a moderadas pérdidas de peso. No obstante, la respuesta individual es variable, por lo que es necesario realizar un seguimiento posterior a la pérdida de peso. Se han descrito casos de recidiva de SAOS tras la mejoría inicial tras reducción ponderal por cirugía bariátrica78.
Así pues, es necesario aplicar el adecuado tratamiento dietético combinado con un aumento de la actividad física y las sesiones de educación nutricional encaminadas a promocionar la adherencia al tratamiento de la obesidad. El tratamiento farmacológico debe valorarse según las condiciones del paciente paciente.
La cirugía bariátrica deberá plantearse si existe fracaso previo al tratamiento convencional y ausencia de contraindicación, lo que sucederá en muchos casos.
En definitiva, no hay duda de que existe una relación causal entre obesidad y SAOS. El tratamiento de la obesidad se convierte así en una medida terapéutica conservadora de primera línea en el tratamiento del SAOS, que puede conseguir su desaparición en algunos casos. El desarrollo de nuevas vías de abordaje y técnicas de cirugía bariátrica han hecho posible el tratamiento eficaz en los pacientes con SAOS secundario a obesidad mórbida. La colaboración del paciente se contempla como esencial en el tratamiento y seguimiento del SAOS. En la Tabla 2 se reflejan algunas recomendaciones para el paciente afecto de SAOS.
Al igual que en otras enfermedades de alta prevalencia e impacto significativo sobre la salud pública, como son todas las que constituyen el síndrome metabólico, resulta imprescindible contar con todos los recursos necesarios encaminados a reconocer y tratar precozmente el SAOS para prevenir su contribución al riesgo cardiovascular y al deterioro cognitivo.

Menú para tu sistema inmunológico

Menú para tu sistema inmunológico
 
La alimentación puede ser nuestra mejor aliada para fortalecer nuestras defensas y prevenir que padezcamos una gripe durante este invierno. Por eso, debemos prestar especial atención a lo que comemos durante esta época del año, particularmente propensa a la inmunodepresión.

La mejor dieta es aquella que es equilibrada y que se combina con un estilo de vida saludable. Pero es que además, si introducimos en la misma ciertos alimentos de temporada que conllevan un fortalecimiento de nuestras defensas estaremos ayudando a nuestro sistema inmunológico a defenderse frente a los agentes externos que puedan debilitarlo. Por ello siempre es recomendable que, además de tomar un antigripal en el caso de que estemos ya enfermos, añadamos a nuestra cesta los siguientes alimentos:

Cítricos
Frutas como el limón o la naranja, al igual que las verduras de hoja verde como las espinacas, son ricas en Vitamina C. Ésta ayuda a aumentar y fortalecer las defensas, además de a aliviar los síntomas en el caso de que ya hayamos contraído una gripe o resfriado.

Ajo y cebolla
Ambos tienen un componente antiviral y antibacteriano que nos protege de contraer infecciones. Además, no sólo incrementan nuestras defensas sino que también mejoran nuestra respuesta frente a virus y bacterias y favorecen el proceso de curación.

Alimentos antioxidantes
En este grupo podemos incluir frutas y verduras como la remolacha, el brócoli, o la granada. Su poder antioxidante impide el efecto perjudicial de los radicales libres en nuestro organismo, además de ayudar a eliminar las toxinas y fortalecer el sistema inmune.

Huevos
Este alimento contiene dos minerales esenciales para nuestras defensas, que son el zinc y el selenio. Además, su composición es muy rica en vitaminas, ácidos grasos y proteínas de alto valor bilógico, por ello es recomendable incorporarlos a nuestra dieta si queremos prevenir una infección.

Alimentos fermentados
Las bacterias vivas que contienen son una fuente de probióticos, que nos ayudan a potenciar el buen crecimiento de la flora bacteriana, produciendo efectos beneficiosos no sólo en el sistema digestivo, inmunitario y en el resto del organismo. En este grupo se encuentra el yogur, el queso y nuevos productos que se están introduciendo en nuestra dieta como el kéfir.

Alimentos ricos en vitaminas A, B y E
En los alimentos rojos, en los vegetales verdes y en otros productos, como la zanahora y la calabaza, podemos encontrar la vitamina A, un componente que ayuda a mejorar la inmunidad de nuestra piel. En cambio la B (B1, B2, B5 Y B12), que sirve para aumentar nuestras defensas, está más presente en legumbres y cereales, además de en lácteos o en determinados pescados. Un efecto que también produce la vitamina E, que podemos encontrar por ejemplo en el aceite de oliva o en los frutos secos.

Jengibre
Como complemento, podemos incorporar esta raíz de la cocina asiática, conocida por sus propiedades medicinales. Además de ayudar al sistema digestivo y circulatorio, el jengibre también combate los virus y bacterias dañinos, ya que es rico en nutrientes como el potasio, la niaciana y la vitamina C, además de contar con propiedades expectorantes, antitusivas y antiinflamatorias, lo que nos puede ayudar a combatir varios de los síntomas de la gripe o el resfrío.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

Enfermedad por reflujo gastroesofágico

La palabra reflujo significa ir en contra de un flujo, en este caso, del flujo normal de los alimentos. Al ser tragados, los alimentos pasan de la boca a la garganta (faringe), luego al esófago y después al estómago. En el estómago, los alimentos se mezclan con los jugos gástricos, que entre otras cosas se componen de ácido (el cual es necesario para digerir las proteínas). Este ácido no daña al estómago porque el órgano produce una sustancia mucosa que lo protege de la acción del ácido clorhidrico; sin embargo, este mucus protector no es producido por el esófago,1 la faringe o la boca. Si los alimentos y el ácido del estómago regresan al esófago, producirán irritación y quemaduras. Cuando el esófago está constantemente irritado por el ácido del estómago, se presentan los síntomas del reflujo gastroesofágico: agruras (pirosis), tos crónica (que dura más de un mes), falta de aire (a causa de un broncoespasmo), dificultad para tragar (disfagia) y en los casos más graves, dolor al tragar (odinofagia) o dolor en el pecho que se puede extender al cuello y la mandíbula; este dolor se debe a inflamación del esófago (esofagitis)2 y puede ser fácilmente confundido con un infarto de corazón.

Fisiopatología 

La enfermedad del reflujo no es causada por gastritis como comúnmente se cree.

El Esfínter Esofágico Inferior (EEI) es la parte final del esófago en su unión con el estómago, y, aunque anatómicamente no posee características notables, funcionalmente es el encargado de mantener la presión esofágica a ese nivel, mayor que la presión intragástrica, impidiendo el paso de contenido gástrico en sentido inverso.

El RGE ocurre cuando el EEI no se cierra correctamente y el contenido de estómago se escapa o refluye, hacia el esófago.

El contenido gástrico es de pH ácido por lo cual produce la sensación de ardor epigástrico (en la boca del estómago) y si llega a la garganta o boca, tiene un sabor ácido y amargo, síntoma que se denomina pirosis. El ardor y la pirosis son síntomas comunes, pero no necesariamente significan la existencia de una ERGE. Sólo cuando estos síntomas son reiterativos puede ser considerado el RGE. Cualquier persona, incluyendo bebés, niños, y mujeres embarazadas, pueden presentarlo.

Después de una comida, el EEI sigue estando generalmente cerrado. Cuando se relaja, permite que partículas de ácido y/o de alimento refluyan hacia el esófago. En pacientes con RGE, la distensión gástrica inducida experimentalmente aumenta el número de relajaciones transitorias de EEI, que son la causa principal de los episodios del reflujo. A medida que el número de relajaciones transitorias del EEI aumenta, la frecuencia de los episodios de reflujo incrementa, de tal modo que el tiempo acumulativo de contacto del material ácido con la mucosa esofágica aumenta.

Otro factor que aumenta el tiempo de exposición al ácido del esófago en pacientes con RGE es la peristalsis esofágica ineficaz. Aunque ocurre la peristalsis, la onda generada es ineficaz debido a la amplitud disminuida de las ondas peristálticas secundarias.

Los pacientes con reflujo patológico experimentan a menudo muchos episodios de reflujo de corta duración y/o varios episodios prolongados donde el ácido puede permanecer en el esófago por hasta varias horas.

Aunque la duración de la exposición ácida del esófago se correlaciona con la frecuencia de síntomas, y con el grado y la severidad de lesión mucosal del esófago, el grado de daño de la mucosa esofágica puede aumentar marcadamente si el pH luminal es menor a 2, o si la pepsina o las sales de bilis conjugadas están presentes en el reflujo.

Las lesiones histopatológicas asociadas al RGE incluyen eritema, erosiones aisladas, erosiones confluentes, erosiones circunferenciales, úlceras profundas, el reemplazo del epitelio del esófago normal con el epitelio intestinal (esófago de Barrett5 ).

Otras lesiones asociadas indirectamente son la aspiración pulmonar, la tos crónica, y la laringitis.6

La hernia hiatal es una condición que predispone al reflujo.7 Ocurre cuando parte del estómago se desplaza a través del hiato diafragmático (agujero en el diafragma por el que el esófago pasa al abdomen) desde la cavidad abdominal hacia el tórax. La localiazación anormal del estómago hace que se ejerza presión externa sobre el contenido gástrico lo que promueve el reflujo. Además en ausencia de hernia hiatal, el EEI y el hiato diafragmático están alineados y de alguna forma el segundo refuerza al EEI; esta relación está perdida en la hernia hiatal.

Síntomas 

El reflujo puede ser asintomático. La pirosis es el síntoma más frecuente, pudiendo aparecer también regurgitación, dolor torácico o disfagia. La odinofagia (dolor con la deglución) es un síntoma raro en esta enfermedad y si es importante se debe sospechar la existencia de una erosión o una úlcera esofágica.

También pueden aparecer hemorragias, faringitis, laringitis, crisis de broncoespasmo (similares a las crisis asmáticas), neumonías aspirativas o incluso fibrosis pulmonar. Las manifestaciones en el aparato respiratorio pueden deberse a aspiraciones directas del contenido refluido hacia el árbol respiratorio o a reflejos de broncoespasmo desencadenados por la presencia del ácido en el esofágo, vía nervio vago.

El dolor de esófago puede ser producto además del exceso de alcohol durante un período extendido. Principalmente cuando no se le da mayor descanso a los órganos.

Factores predisponentes

El reflujo puede ser desencadenado por una serie de factores como: el aumento de la presión abdominal (por embarazo, obesidad, uso de fajas), por ciertos medicamentos (antagonistas del calcio, anticolinérgicos), recostarse después de la ingesta de alimentos, ciertos alimentos (café, te, chocolate), por el tabaco, ciertas enfermedades (esclerodermia).

La hernia hiatal predispone al reflujo como se explicó en la fisiopatología.

Actualmente el tratamiento del reflujo se basa en la supresión del ácido provocado en el estómago. Los medicamentos que han mostrado ser efectivos y siempre debe ser monitoreado por su medico.

Qué es la hipertensión arterial?

Qué es la hipertensión arterial?

Es una enfermedad sistémica que consiste en la elevación crónica de la presión arterial por encima de los valores normales.

Tradicionalmente se considera Hipertensión Arterial (HTA) cuando las cifras de presión arterial son iguales o mayores de 140 mmHg la presión arterial sistólica (PAS) y 90 mmHg la presión arterial diastólica (PAD).

Es una enfermedad sistémica, porque afecta a varios órganos del cuerpo, fundamentalmente se afectan el corazón, el riñon, las arterias, los ojos y el cerebro. A estos órganos los médicos los conocemos como órganos diana que son afectados por la HTA.



¿CÓMO SE CLASIFICA LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?

Quizá resulta complicado que el paciente entienda las diversas clasificaciones de la presión arterial, aquí describimos dos de las clasificaciones mas importantes en el mundo de la medicina: la clasificación americana (Tabla Nro.:1) y la clasificación europea (Tabla Nro.: 2)

Tabla Nro.: 1 .- VALORES DE REFERENCIA DE LA PRESIÓN ARTERIAL (Según, The Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure - JNC 7, de los EE.UU.)

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL?

En un 90% de los casos no conocemos las causas, a ello lo llamamos Hipertensión Primaria o Esencial.

En un 10% podemos encontrar las causas, a ello denominamos: Hipertensión Secundaria. 

Las siguientes son causas identificables de HTA secundaria: 

Apnea del sueño.

Medicamentos: corticoesteroides, antiinflamatorios no esteroideos, algunos anticonceptivos orales, ciclosporina, tacrolimus, algunos antidepresivos

Enfermedades renales: glomerulonefritis, tumores renales, poliquistosis, estenosis vascular renal.

Transtornos hormonales: feocromocitoma, sindrome de Cushing, hiperaldosterenismo primario, enfermedades de la tiroides, enfermedades de la paratiriodes.

Consumo de Substancias psicoactivas: cocaína, abuso del alcohol, anfetaminas; etc.

Coartación de aorta.

¿QUÉ FACTORES DE RIESGO ESTÁN IMPLICADOS EN EL DESARROLLO DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR ADEMÁS DE LA HTA?

Es importante conocer los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, porque la enfermedad cardiovascular es una de las primeras causas de muerte en todos los países del mundo.

Se consideran factores de riesgo mayores y por consiguiente muy importantes en el desarrollo de enfermedad cardiovascular a los siguientes:

HTA

Tabaquismo

Obesidad (índice de masa corporal mayor o igual a 30 Kg/m2)

Inactividad física

Dislipemia (Colesterol alto o trigliceridos altos)

Diabetes Mellitus

Microalbuminuria (pérdida de albumina por encima de los valores normales en orina, que puede pasar inadvertida, pero cuando se diagnóstica es indicador de gravedad renal)

Edad > de 55 para los varones y de 65 para las mujeres.

Historia familiar de enfermedad cardiovascular precoz ( que hayas tenido familiares con enfermedad: hombres por debajo de 55 años y mujeres por debajo de 65 años).

En este caso, si hay factores asociados a la HTA, será mas probable de desarrollar patología cardiovascular en un futuro cercano. Como te darás cuenta solo la edad y la historia familiar son factores de riesgo imposibles de controlar.

¿CÓMO SE HACE EL DIAGNÓSTICO DE HTA? 

El diagnóstico es muy fácil: La medida se debe hacer si es posible en dos oportunidades y hacer una media de los valores. La forma de medirlo lo describimos mas abajo.

Debemos saber que habitualmente la hipertensión arterial es asintomática, es decir que una persona puede estar "aparentemente sana" pero en el fondo sus cifras de presión estan elevadas. Solo se hace evidente cuando ya a afectado severamente a algún órgano diana (corazón, cerebro, riñon, arterias u ojos).

Rara vez, un paciente con HTA puede tener síntomas al inicio de la enfermedad, estos son: dolor de cabeza, zumbido de oídos, mareos, enrojecimiento facial, naúseas, vómitos ó fatiga.



¿PORQUÉ ES IMPORTANTE CONOCER SOBRE HTA?

Hay muchas razones por lo que se considera importante esta enfermedad, he aquí algunas razones:

Es una enfermedad muy prevalente (muchos casos en todo el mundo), y uno de los factores de riesgo muy importantes de enfermedad cardiovascular.

Porque hay mucha gente que no sabe que tiene esta enfermedad y nunca se ha hecho mediciones de su presión arterial.

Porque la mayoría de pacientes hipertensos hacen un mal control de su enfermedad (cerca del 80%), ya que si no tienen síntomatología no toman en serio un buen control, o en todo caso el personal sanitario que los atiende no les hace un control adecuado basándose en las normas estandarizadas de hoy en día.

¿A QUÉ ÓRGANOS DIANA AFECTA (COMPLICACIONES) LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?

Si un paciente no controla su Hipertensión, estos son los órganos que pueden afectarse:

El Corazón: Aumenta de tamaño (hipertrofia ventricular izquierda) porque tiene que bombear la sangre con mayor fuerza , también es mas factible de sufrir angina (dolor en el corazón) e inclusive infarto del miocardio, además se vuelve insuficiente (insuficiencia cardiaca).

Al Cerebro: Lo mas peligroso a nivel cerebral es que se produzca una hemorragia intracerebral por rotura de algún vaso sanguineo cerebral, además pueden haber cuadros de isquemia cerebral (diversas zonas del cerebro se quedan sin irrigar y mueren). Estos cuadros comunmente se traducen como parálisis o paresias de un lado del cuerpo (imposiblidad total o parcial para mover los miembros de un lado del cuerpo).

El riñón: Puede ser causa para que el riñon se torne insuficiente, cuando el riñon se daña el pronóstico del paciente se hace mas desfavorable, es por eso que hoy en día se pide controles periódicos de pruebas para medir la función renal: microalbuminuria, depuración de creatinina.

Los Ojos: Cuando no hay control de la hipertensión puede producirce una oftalmopatía hipertensiva, lesiones hemorragicas a nivel de retina, a nivel de nervio óptico, que hacen que la visión se vuelva borrosa, e inclusive llegar a la ceguera.

Las arterias: Se dilatan porque hay mas presión dentro de ellas y es fácil a que se formen aneurismas y su posterior rotura, también las placas de colesterol se impregnan mas en las arterias (ateroesclerosis), corriendo el riesgo de que se rompan y se generen trombos.



¿CUÁLES SON LAS MEDIDAS GENERALES EMPLEADAS EN EL TRATAMIENTO Y LA PREVENCIÓN DE ESTA ENFERMEDAD?

Lo mas importante es practicar un estilo de vida saludable, y esto consiste en lo siguiente:

Disminuír el peso: Si el paciente está con sobrepeso u obesidad, esta demostrado que por al reducir 10 kilogramos, la presión arterial va a disminuír entre 5 a 20 mmHg. Esto se logra con una dieta adecuada, actividad física, y si corresponde el uso de fármacos. Puedes ver mi página sobre OBESIDAD

Dejar de Fumar: El tabaco es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, además hay datos existentes de que interfiere en los efectos beneficiosos de algunos fármacos antihipertensivos (betabloqueantes). Para dejar de fumar se puede usar sustitutos de nicotina ó bupropion (anfebutamona) que aparentemente son seguros en HTA (se debe tener cuidado sobretodo al asociar sustitutos de nicotina y bupropion)(Fuentes: 1 y 6). Si deseas ampliar información esta es mi página de TABAQUISMO

Moderar el consumo del alcohol: El alcohol eleva la presión arterial y también atenua los efectos de algunos fármacos antihipertensivos (Fuente: 1). Su disminución implica reducir la presión entre 2 a 4 mmHg (Fuente: 4).

Hacer una dieta rica en frutas y vegetales, y baja en grasas saturadas y total: El pescado es pobre en grasas saturadas.

Disminuir el sodio (sal) de la dieta: Evitar los alimentos salados, y productos embazados que utilizan al sodio como preservante.

Hacer actividad física: Caminar, correr o nadar 30 a 45 minutos, entre 3 a 4 veces por semana. Es necesario para esto consultar con el médico si es factible hacerlo. La actividad física también se ha demostrado que baja la presión arterial.

¿QUÉ MAS DEBO SABER ACERCA DEL TRATAMIENTO DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL (IMPORTANTE)?

Que también la cafeína puede estar relacionada con cifras altas de presión arterial, por tanto se debe reducir su consumo.

El paciente hipertenso, debe tener en cuenta que hay medicamentos que pueden agravar su HTA: antiinflamatorios, descongestionantes nasales, anticonceptivos, eritropoyetina, efervecentes, etc.

Que para medir la presión en un obeso también puede ser recomendable el uso de un tensiómetro de muñeca homologado, será mas fácil su uso porque el perímetro de la muñeca no varía.

Que en los ancianos también estamos obligados a bajar la PAS y PAD por debajo de 140 y 90 mmHg respectivamente, para hablar de un buen control de HTA.

Que el tratamiento antihipertensivo es para toda la vida.

Que los medicamentos usados en una mujer embarazada con hipertensión son la hidralacina y la metildopa.Que en caso de ser Hipertensión Secundaria debido a feocromocitoma el medicamento mas usado es la fentolamina.

Que en pacientes asmáticos y con insuficiencia cardiaca se deben tener cuidado al administrar fármacos de tipo betabloqueantes.

Que en varones con enfermedad prostática, una alternativa son los alfabloqueantes.

Si el paciente tiene daño renal se recomiendan el uso de antihipertensivos del tipo IECA o ARA II.





FUENTES:

European Society of Hypertensión / European Society of Cardiology : "Directrices para el tratamiento de la Hipertensión" 2003.

George A. Mensah, MD y colaboradores: "Hipertensión Clínica". En Clínicas Cardiologicas de Norteamérica. Vol:2 Mc Graw Hill, Philadelphia, 2002.

Primer Congreso de la Sociedad Madrileña y Factores de Riesgo Cardiovascular, celebrado en Madrid del 4 al 5 de febreo del 2004.

Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure (JNC 7) de los EE.UU. En: http://www.nhlbi.nih.gov/guidelines/hypertension/jncintro.htm Web visitada el 21 de Febrero de 2004

IV Encuentro Nacional de Salud y Medicina en la Mujer, celebrado en el Palacio de los Congresos, en Madrid del 25 al 27 de febrero del 2004.

Tonstad S et al. "Bupropion SR for somoking cessation in smokers with cardiovascular disease: a multicentre, randomised study. Eur Heart J. 2003 May; 24(10):946-55.

Ansiedad, cómo atravesarla

Ansiedad, cómo atravesarla
 
Podemos ser víctimas de la ansiedad por muchos motivos. Un hecho dramático, los nervios antes de un momento clave o incluso una imaginación portentosa que nos hace ver más allá de lo que hay, pueden hacernos sufrir sus síntomas. Por eso es tan importante saber superar la ansiedad.
Pero, sea cuál sea el motivo, todos tienen en común dos cosas. La primera es que es necesario calmarse para seguir adelante. La segunda es el síntoma físico que provoca el cortocircuito que da lugar a la ansiedad y sí que podemos controlar.

“Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser, será, y sucederá naturalmente”. Facundo Cabral-

1. Controla la respiración
Es indiferente qué te haya hecho entrar en estado de ansiedad. En todos los casos se produce una respiración entrecortada que causa una especie de cortocircuito en tu cuerpo y en tu mente. La respiración se vuelve rápida y superficial, lo cual desencadena el resto de síntomas de la ansiedad.
En otras palabras, si eres capaz de controlar la respiración podrás controlar el resto de síntomas de la ansiedad. Pero, ¿cómo se puede controlar la respiración en estas condiciones? La verdad es que es más sencillo de lo que parece. Cuando estamos nerviosos, por lo general, solemos adoptar una respiración superficial. Por tanto, lo ideal es pasar a una respiración profunda y abdominal. De esta forma, relajamos el cuerpo y al mismo tiempo el Sistema Nervioso Central.

Regla 7/11
Para controlar la respiración solo tienes que seguir estos sencillos pasos. Aplicar la conocida como regla 7/11 te ayudará a superar la ansiedad:

Detente.
Concéntrate en tu respiración, sin pensar en nada más.
Inhala todo lo profundo que puedas mientras cuentas mentalmente hasta 7.
Exhala lentamente mientras cuentas mentalmente hasta 11
Haz esto durante un minutos. Si a la primera no lo consigues no te preocupes. Repítelo otra vez hasta que los consigas. La clave está en que la exhalación sea más larga que la inhalación. A través de la respiración lograremos cierta calma, por ello es tan importante practicarla. Es una técnica muy potente y muy útil, sobre todo, porque siempre va con nosotros.

2. Prepárate ante situaciones que te causen ansiedad
Muchas veces somos conscientes de los eventos que nos pueden provocar ansiedad, bien porque ya hemos pasado por ellos, bien porque el simple hecho de pensar en ellos nos altera. En estos casos, es necesario prepararse para no ser víctimas de la ansiedad. Cuando empieces a sufrir las primeras respuestas físicas a la ansiedad ante un evento que todavía no ha pasado es cuando tienes que empezar a poner remedio. No dejes que la ansiedad se apodere de ti.

Las primeras respuestas empezarán con una aceleración de la respiración que se traducirán en sudor frío, manos húmedas, mal humor, movimientos descoordinados y otros síntomas que harán que tu mente esté todavía más débil en el momento de la verdad. Tu imaginación hará el resto.
Si te encuentras en esta situación, aplica la regla 7/11. No trates de justificar, no intentes entender la situación y no te propongas racionalizar lo que te está ocurriendo hasta que seas capaz de controlar tu respiración. Y, para hacerlo, intenta no juzgar la situación. El alejamiento emocional de la situación nos ayuda a neutralizar el estrés y la ansiedad. Así te prepararás para el momento definitivo y te será más fácil calmarte si vuelves a sentirte ansioso.

3. Domina tu imaginación
La imaginación tiene una función que cumplir y es la responsable de que tengamos objetivos y metas, de que seamos capaces de planificar nuestra vida y de que podamos soñar. Pero, a veces, la imaginación puede jugarnos una mala pasada y hacer que sea complicado superar la ansiedad .

Cuando estamos ante la expectativa de algo o surge una nueva circunstancia, lo natural es pensar en lo que pasará. Normalmente somos capaces de imaginar escenarios que podríamos clasificar en una escala que vaya de los más favorables a los menos.
Sin embargo, hay personas que solo son capaces de imaginar los de la parte baja de la escala y, por lo tanto, sobrestiman la probabilidad de que ocurran escenarios negativos. Esto es habitual cuando la persona tiene la visión de que el mundo es un lugar hostil, lleno de trampas puestas y diseñadas para que caigamos.
Controlar la ansiedad que nos provoque este pensamiento -si lo tenemos- mediante la regla 7/11 nos va a colocar en un lugar para estimar de forma realista las probabilidades de los diferentes escenarios.

4. Racionaliza tus emociones para superar la ansiedad
En estado de ansiedad es muy difícil pensar con claridad. La mente se nubla. Las emociones nos dominan. Es cuando las emociones se diluyen cuando podemos empezar a calmarnos. Racionalizando las emociones podemos cambiar el interruptor cerebral y pasar del cerebro emocional al cerebro pensante.

Para ello, piensa en una escala del 1 al 10 y dale un valor a tu propio miedo. Haciendo esto, tu cerebro empezará pensar y luchará contra el dominio emocional. Una vez que le hayas dado un valor a tu miedo, visualiza el valor como si fuera un termómetro y siente como baja el nivel poco a poco y consigues superar la ansiedad.

Reflexión final
Es importante conocer técnicas para afrontar la ansiedad cuando esta nos invade. Sin embargo, dicen que uno de los mejores ataques es una buena defensa, es decir, ¿qué tal si entrenamos nuestra mente para prevenir estas situaciones? Del mismo modo que entrenamos nuestro cuerpo en el gimnasio para estar fuertes y sanos y prevenir dolores físicos, también podemos entrenar la mente. De esta forma, un gran número de situaciones que antes tenían el poder de provocarnos ansiedad, ahora dejarán de tenerlo. Habremos tomado el control de la situación de antemano y nos habremos adelantado.

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