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Comer durante la noche: cuándo es un problema

Comer durante la noche: cuándo es un problema

El síndrome del comedor nocturno es un trastorno de alimentación en el que se ingiere una gran cantidad de calorías luego de la cena. Pautas para identificarlo.
Carina Ringel

El síndrome del comedor nocturno es un trastorno de la conducta alimentaria -como la bulimia, la anorexia o el trastorno por atracón- en el que se come una gran cantidad de calorías luego de la cena. Es decir, ingieren alimentos durante toda la noche, incorporando el mayor porcentaje de las calorías diarias en estos horarios; por el contrario, durante el día se encuentran con inapetencia y consumen poca comida.

Estas personas comienzan a tener hambre a partir de la tarde o noche y realizan una cena equilibrada en cantidades; el problema comienza en el momento de ir a dormir, ya que comen durante toda la noche.

Los síntomas

- De día tienen inapetencia;

- Desayunan y almuerzan muy poco o no consumen nada;

- Después de cenar realizan varias ingestas no copiosas durante toda la noche;

- La elección de los picoteos nocturnos suelen ser con alimentos altos en hidratos de carbono;

- Tienen insomnio. Para reconciliar el sueno necesitan comer y al rato se vuelven a despertar, repitiéndose el ciclo nocturno;

- Se suelen sentir culpables y angustiados por su relación con la comida;

- Son personas con un alto grado de ansiedad,

- En períodos de mayor estrés (emocional, laboral, relaciones interpersonales), aumentan sus ingestas nocturnas para calmar estos estados.

Causas y consecuencias

Una de las causas de este problema es psicológica y/o psiquiátrica. Son personas con predisposición a estrés, ansiedad y conflictos emocionales.

Una de las consecuencias de este problema es el insomnio, que se produce por varias razones. Al no comer de día, la persona acumula hambre, que se sacia durante la noche y se convierte en un circuito alterado. Por otro lado, la digestión de los alimentos provoca complicaciones para conciliar el sueño y, si consigue dormir, se despierta frecuentemente.

Las personas con este problema realizan las actividades diarias tras noches de insomnio, lo que provoca ansiedad y estrés y genera que coma compulsivamente para calmar estos estados. Esto muestra que el insomnio es causante del trastorno y, a la vez, consecuencia del mismo. Otra consecuencia de este trastorno es la obesidad: un porcentaje muy elevado sufre sobrepeso.

Diagnóstico

Para diagnosticar este síndrome se utilizan registros alimentarios donde la persona escribe los alimentos, cantidades y horarios de sus ingestas. Una de las dificultades en su diagnóstico es que a veces se confunde con insomnio puro o con otro tipo de desorden alimentario, el trastorno por atracón. ¿Cuál es la diferencia con éste? Es que estos pacientes no realizan ingestas tan grandes y descontroladas como para ser diagnosticados con desorden por atracón, sino que comen durante toda la noche varias ingestas que no son tan abundantes.

Ante la duda de padecer este síndrome, es importante consultar al médico.



Por la licenciada Carina Ringel, nutricionista del Grupo AIDA.

importancia de la actividad física para la prevención, pérdida y mantenimiento de peso

importancia de la actividad física para la prevención, pérdida y mantenimiento de peso

Tras conocer un poco más acerca de la obesidad y sobrepeso, es habitual que nos planteemos por qué engordamos y qué es lo que debemos hacer para perder peso. En relación a ello, es importante saber que la ganancia de peso viene determinada por el balance energético. Cuando ingerimos más energía de la que consumimos engordamos, y del mismo modo, cuando consumimos más energía de la ingerida, adelgazamos. Por otro lado cuando se ingiere y se consume la misma cantidad de energía, se consigue una estabilidad. La clave de este balance energético viene dada, como ya adelantábamos, por la combinación de una correcta alimentación y actividad física regular, adecuada y estructurada.

Centrándonos en la importancia de la actividad física para la prevención, pérdida y mantenimiento de peso de la población adulta, cabe destacar su contribución en el aumento del gasto energético total, haciendo que este sea mayor tras la pérdida de peso mediante la prescripción de ejercicio físico adecuado que tan solo con el control de la dieta. Asimismo, contribuye a que esta pérdida provenga principalmente de la masa grasa. Además de lo comentado hasta el momento, teniendo en cuenta las indicaciones de la SEEDO (2007) los beneficios de la realización de actividad física en personas con obesidad y sobrepeso serían, entre otros: la mejora del perfil lipídico, la sensibilidad a la insulina y la presión arterial, la prevención de enfermedades cardiovasculares, el mantenimiento densidad ósea, la reducción del depósito de masa abdominal, el aumento de la capacidad respiratoria, etc., así como otros a nivel psicológico (mejora de la autoestima, ansiedad, etc.).

Por último, para que la prescripción de la actividad física se realice de manera coherente y eficaz deben tenerse en cuenta una serie de recomendaciones específicas para esta población: tipo de actividad, duración, intensidad, progresión, etc., que serán aclaradas más adelante en un blog posterior. En estos casos, no es suficiente con las directrices generales para la modificación de hábitos sedentarios de adultos sanos, en las que se aconseja un mínimo de 30 minutos diarios de actividad física de moderada intensidad, ya que también deben ser tenidas en cuenta otras consideraciones y posibles problemas añadidos. Si bien es cierto que lo primordial es la consecución de un cambio progresivo de hábitos saludables que parte de cuestiones tan sencillas como:

Pasear más y no coger el coche continuamente
Subir por las escaleras en lugar de por el ascensor
No pasar el tiempo libre en el sofá frente a la televisión
De este modo, es posible ir incrementando de manera progresiva la actividad física diaria hasta modificar estos hábitos básicos en la forma de vida a largo plazo e incorporarlos de manera permanente.

Obesidad y riesgo de las complicaciones a largo plazo de covid-19

Entre los sobrevivientes de COVID-19, el riesgo de ingreso hospitalario después de la fase aguda de la enfermedad fue un 30% mayor en pacientes con obesidad.

Un estudio de la Clínica Cleveland muestra que los sobrevivientes de COVID-19 que tienen obesidad moderada o severa pueden tener un mayor riesgo de experimentar consecuencias a largo plazo de la enfermedad, en comparación con los pacientes que no tienen obesidad. El estudio se publicó recientemente en línea en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism.

La obesidad, que es una enfermedad compleja causada por múltiples factores, está asociada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, coágulos sanguíneos y afecciones pulmonares. Además, la obesidad debilita el sistema inmunológico y crea un estado inflamatorio crónico. Esas condiciones pueden conducir a malos resultados después de una infección con SARS-CoV-2, que es el virus que causa COVID-19.

El estudio encontró que una condición de salud llamada secuela posaguda de la infección por SARS-CoV-2 (PASC) es un problema extremadamente común en los sobrevivientes de COVID-19. Específicamente, durante un seguimiento de 10 meses después de la fase aguda de COVID-19, el 44% de los participantes del estudio había requerido ingreso hospitalario y el 1% murió.

Además, los resultados muestran que en comparación con pacientes con IMC normal, el riesgo de ingreso hospitalario fue 28% y 30% mayor en pacientes con obesidad moderada y severa, respectivamente.

La necesidad de pruebas diagnósticas para evaluar diferentes problemas médicos, en comparación con los pacientes con IMC normal, fue un 25% y un 39% mayor en los pacientes con obesidad moderada y severa, respectivamente.

Más específicamente, la necesidad de pruebas de diagnóstico para evaluar problemas de salud cardíaca, pulmonar, vascular, renal, gastrointestinal y mental fue significativamente mayor en pacientes con un IMC de 35 o más, en comparación con pacientes con IMC normal.

"Las observaciones de este estudio posiblemente se puedan explicar por los mecanismos subyacentes que operan en pacientes que tienen obesidad, como hiperinflamación, disfunción inmunológica y comorbilidades", dijo Bartolome Burguera, MD, Ph.D., presidente del Instituto de Endocrinología y Metabolismo y co-investigador del estudio. "Esas condiciones pueden conducir a malos resultados en la fase aguda de COVID-19 en pacientes con obesidad y posiblemente podrían conducir a un mayor riesgo de complicaciones a largo plazo de COVID-19 en esta población de pacientes".

La obesidad infantil provoca en los chicos enfermedades de adultos

La obesidad infantil provoca en los chicos enfermedades de adultos

La obesidad infantil facilita la aparición de enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño u osteoartritis, entre otros problemas.
La obesidad dispara el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, problemas locomotores y diabetes tipo 2. También provoca dificultades respiratorias, un mayor riesgo de fracturas e hipertensión, resistencia a la insulina y marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares. Hoy, el 40 % de los pequeños de entre seis y nueve años tiene sobrepeso, su prevalencia aumenta con la edad y afecta sobre todo a los hogares con menos recursos. La “enfermedad de enfermedades”, como es conocida, favorece que estos niños padezcan dolencias de adultos.

La obesidad suma 30 años a la salud vascular
La obesidad infantil acarrea toda clase de secuelas. Además de suponer un problema de autoestima, aumentar la dificultad para realizar actividades físicas y fomentar la discriminación entre los demás niños, implica un importante riesgo para la salud. Entre los últimos, facilita la aparición de enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño u osteoartritis. Todas ellas, tradicionalmente consideradas como enfermedades de adultos.

La obesidad hace que los niños que la sufran sumen 30 años a su salud vascular. Un enorme peso para el organismo que aumenta el riesgo de padecer problemas cardiovasculares e incrementar otros parámetros como la glucosa, el colesterol total y los triglicéridos.

“La alta prevalencia de la obesidad condiciona la aparición en niños de enfermedades como la diabetes, la hipertensión y otras patologías asociadas. Un niño que tiene obesidad tiene una enfermedad que puede avanzar a otras patologías y reducir su calidad de vida”, explica Nancy Babio, vicepresidenta de la Sociedad Española de Dietética y Nutrición.

Más actividad física y mejor oferta alimentaria
Tal es la magnitud del asunto que, tras presentar el informe ‘Riesgo cardiovascular desde la infancia‘, en 2019, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) urgía a las instituciones a tomar medidas y proponía una serie de medidas de actuación dirigidas a los menores para mejorar la salud futura de la población española. En total, seis recomendaciones, relacionadas con el ejercicio físico y la alimentación, y un sello de calidad como reconocimiento a los centros escolares que fomenten la actividad física, la educación nutricional y apuesten por la calidad de sus menús escolares.

Los expertos recomendamos incluir una hora diaria más de actividad física a la semana en Educación Infantil y Primaria, ya que no solo contribuye al desarrollo físico y mental del niño, sino que también fomenta la sociabilización de los pequeños. En general, los colegios son uno de los lugares clave para llevar a cabo las medidas de prevención por su capacidad para educar en una buena salud nutricional y que los niños a su vez lo transmitan a sus padres.

Además de las medidas físicas, se recomienda mejorar la gestión y la calidad de la oferta alimentaria en la organización de los menús escolares. Además de evitar las máquinas dispensadoras de alimentos en los colegios e institutos. Por último, se propone la creación de un sello de calidad para los centros escolares que cumplan ciertas características relacionadas con la promoción de la actividad física, la educación nutricional y la calidad de la alimentación servida en el centro.