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Cirugía de revisión y corrección

Cirugía de revisión y corrección

Los pacientes que han experimentado complicaciones o efectos negativos como resultado de la cirugía de pérdida de peso pueden requerir procedimientos adicionales para corregir la operación original, llamados procedimientos de revisión de cirugía pérdida de peso.

Objetivos de la Revisión de Cirugía De Pérdida de Peso:
Corregir el problema que trae a un paciente bajo nuestro cuidado. Es común que nuestros pacientes hayan recibido su primera operación bariátrica de un cirujano diferente.
Hacer que la revisión de cirugía de pérdida de peso sea un procedimiento definitivo. Esto será discutido con cada tipo de procedimiento que revisemos.
Cumplir el objetivo principal del procedimiento quirúrgico de pérdida de peso: Mantener un peso que se encuentre dentro de un rango favorable y resolver las afecciones comórbidas del paciente.
Razones para la Revisión de Cirugía De Pérdida de Peso:
La cirugía bariátrica puede fallar metabólica y/o mecánicamente en el paciente. Los fallos mecánicos son causados cuando los cambios anatómicos realizados durante la cirugía bariátrica original no se mantienen.
Algunos Ejemplos incluyen:

La bolsa puede estirarse y volverse más grande
La salida de una bolsa gástrica puede aumentar de diámetro
Puede formarse una fístula gastrogástrica entre la bolsa gástrica y el estómago desviado
El intestino puede aumentar su capacidad de absorción más allá de lo que se esperaba
La restricción puede disminuir como resultado de un deslizamiento de la banda
Las comorbilidades también pueden permanecer después de la cirugía bariátrica. Estas generalmente están relacionadas con los factores que causan fallas metabólicas, ya que las comorbilidades están fuertemente asociadas con el metabolismo. Los casos que implican una resolución insatisfactoria de las comorbilidades requieren un enfoque similar al de los casos de fallo metabólico, que usualmente requieren la conversión del procedimiento bariátrico fallido a un tipo de cirugía bariátrica más metabólicamente activa.

Otras condiciones que llevarán a una revisión de cirugía.

Fallo de banda
Ampliación de la bolsa
Fallo de la manga
Fístula gastrogástrica
Recuperación de peso

Qué es el hábito?

Qué es el hábito?

El hábito es cualquier comportamiento aprendido (no es innato, no nacemos con ningún hábito) mediante la repetición, que se realiza de forma habitual y automática sin apenas pensar en ello. Es un elemento básico del aprendizaje humano. Según los científicos los hábitos, sean positivos o nocivos, se crean porque el cerebro siempre busca la forma de ahorrar esfuerzo, intenta modificar cualquier rutina en un hábito para ahorrar tiempo y energía. Esto tiene el beneficio de que un cerebro eficiente no necesita tanto espacio, por lo que la cabeza es más pequeña y el parto más fácil.
Asimismo al automatizar ciertas conductas su realización se hace rápida y certera, y al no tener que concentrarse en cómo caminar, respirar o comer, podemos destinar más tiempo y energía en otras cosas como experimentar e inventar. Si el organismo tuviera que responder a toda la cantidad de estímulos que se da en cualquier situación la conducta sería caótica, por lo que la habituación tiene un valor evolutivo al contribuir a la adaptabilidad del organismo, que responde a los estímulos que para él son más relevantes.

La repetición influye mucho y es una herramienta básica en psicología. En la década de 1950 se creía que se precisaban de 21 días para crear un hábito porque un célebre cirujano plástico, Maxwell Maltz, advirtió de que les llevaba ese tiempo a los pacientes operados acostumbrarse a su nueva apariencia. También vio que en los amputados el síndrome del miembro fantasma desaparecía a los 21 días. Más recientemente la mayoría de los expertos coincidían en que un hábito se creaba en 28 días, pero parece que suelen ser escasos para que las neuronas asimilen la mayoría de las costumbres. Esto se verificó con una investigación sobre el proceso de formación de un hábito que en 2009 hizo Phillippa Lally y su equipo en el University College de Londres.

El estudio titulado “Cómo se forman los hábitos: modelando la formación de hábitos en el mundo real”, publicado en la Revista Europea de Psicología Social, concluía que se requerían 66 días de promedio para crear un hábito que perdure en el tiempo. Se pidió a 96 universitarios que eligieran una conducta saludable y lo repitieran hasta crear un hábito. El tiempo para alcanzar el automatismo del nuevo comportamiento varió de 18 a 254 días.
Esta variación tan amplia se justifica porque varían la perseverancia y motivación de las personas y el hábito a conseguir. Por ejemplo, se comprobó que los hábitos relacionados con el ejercicio físico tardaban más en adquirirse que la costumbre de consumir una fruta al día. «Si repites algo cada día en la misma situación, se convierte en una reacción automática ante dicha situación», afirmaba Jane Wardle, coautora del estudio. Cuando se ha creado el hábito no hace falta pensar en el comportamiento seleccionado para repetirlo porque se ha hecho automático.
Aprendemos mediante la asociación y memorizamos mediante la repetición. Cuando hacemos algo desconocido o asimilamos un conocimiento nuevo nuestras neuronas se agrupan químicamente para comunicarse, creando nuevas conexiones entre ellas o sinapsis. Y si repetimos esa experiencia nueva a menudo (Ley de la repetición) esas conexiones neuronales se hacen cada vez más fuertes, hasta que las neuronas individuales terminan por liberar una sustancia química (unas moléculas llamadas neurotrofinas) para fijar esas conexiones, y el hábito estará adquirido. Los hábitos como atarse los zapatos, conducir o escribir a máquina son redes neuronales que se han hecho automáticas por la repetición física. Las neuronas se reorganizan continuamente según nuestros pensamientos y aprendizajes. Entonces podemos reestructurar (literalmente) nuestro cerebro simplemente cambiando nuestra forma de pensar o aprendiendo nuevas habilidades. Si decidimos elegir un nuevo hábito y estimulamos repetidamente las nuevas conexiones neuronales, estaremos creando una mentalidad distinta en nosotros, estaremos instaurando una nueva forma de pensar y de experimentar la realidad.

Cuál es el rol de la actividad física en la obesidad?

Cuál es el rol de la actividad física en la obesidad?

Si bien el ejercicio aislado es sólo mínimamente efectivo en pacientes obesos, parece ser fundamental para su mantenimiento y la salud cardiovascular.

Composición corporal
El ejercicio estimula la pérdida de grasa y el aumento de masa magra muscular, lo que puede afectar la cantidad absoluta de peso perdido. En contraste, cuando se pierde peso sólo mediante dieta, hasta el 30% de la pérdida puede deberse sólo a la pérdida de masa muscular.

Los resultados de estudios observacionales en miles de personas mostraron efectos beneficiosos de la actividad física sobre la distribución de la grasa corporal determinada por la circunferencia de la cintura (CC), relación cintura/cadera (RCC) y relación cintura/muslo. No obstante, los resultados de estudios controlados fueron ambiguos.

Beneficios para la salud
Existen numerosas pruebas observacionales que apoyan el hecho de que la actividad física regular puede reducir la mortalidad por todas las causas y, en particular, la mortalidad cardiovascular.
La pérdida de 5% o 10% del peso inicial puede producir mejorías sustanciales en los factores de riesgo de enfermedad CV y DBT y conducir a una reducción o interrupción de la medicación.

Entrenamiento de resistencia

La mayoría de los estudios sobre ejercicio para el manejo de la obesidad se han enfocado en el ejercicio aeróbico.

En los programas de entrenamiento con pesas combinado con restricción dietaria no se modifica la pérdida absoluta de peso, en comparación con la dieta sola o la dieta más ejercicio aeróbico. No obstante, el entrenamiento de resistencia tiene un favorable efecto sobre la composición corporal en sujetos obesos que pierden peso por restricción alimentaria. Se demostró que por cada 10 kg perdidos sólo con dieta, 25% corresponde a masa magra. Otro estudio mostró que esta pérdida de masa magra podría evitarse con el agregado de un programa combinado de ejercicio aeróbico y de entrenamiento de fuerza.
observaron una pérdida de masa grasa del 69% con dieta, del 78% con dieta y ejercicio aeróbico, y del 97% con dieta, ejercicio aeróbico y pesas. Los estudios aún no han demostrado que el aumento del porcentaje de masa magra prevenga la disminución de la tasa metabólica basal asociada con la pérdida de peso.

Los resultados iniciales de estudios sobre entrenamiento de resistencia y marcadores de riesgo CV sugieren que la mejoría de la glucemia y de los marcadores de la inflamación depende más de la pérdida de peso que del ejercicio en sí.
Prescripción del ejercicio

Los datos sobre ejercicio y mortalidad en individuos obesos sugieren que existe una relación entre el volumen de ejercicio y la mortalidad y que se requiere un gasto de energía semanal de al menos 4 200 kcal (30 minutos o 2 millas de caminata rápida 5 veces por semana) para producir una reducción significativa en la mortalidad. Existe una similar relación entre el volumen de ejercicio y la modificación de los factores de riesgo CV. No obstante, parece y requerir más ejercicio para perder peso y mantener la pérdida.

Recomendaciones para prevenir la inactividad física

 Recomendaciones para prevenir la inactividad física

El tratamiento de la inactividad física en el envejecimiento se centra en la prevención de enfermedades e incapacidades y en realizar prescripciones de ejercicio físico que aumenten las expectativas de la vida diaria activa, así como al fomento de la independencia. Los programas de ejercicios recomendados para las personas ancianas se basan en programas diseñados para la población adulta general, cuyo entrenamiento debe durar entre 20 a 60 minutos y de 3 a 5 días a la semana con una intensidad entre el 50-80% de la frecuencia cardíaca máxima. Los ejercicios recomendados deben incluir grandes grupos musculares en movimiento y entrenamientos de resistencia de intensidad moderada para mantener la integridad ósea y el peso corporal. Para la población anciana, se aconseja que los programas se adapten a las necesidades y aptitudes de los individuos acentuando el mantenimiento de la flexibilidad, la fuerza, la coordinación y el equilibrio con ejercicios de intensidad e impacto más bajos. Incluyen la práctica de ejercicios que no entrañan la carga de un peso, como el ciclismo y la natación con una frecuencia de 5 a 7 días a la semana en periodos de entre 20 a 40 minutos. Estas intervenciones para prevenir la inactividad física ofrecen la oportunidad para aumentar la esperanza de vida activa.

Prevenir la inactividad física: lesiones deportivas más comunes
Son lesiones que se producen durante la práctica de actividades físicas o de algún deporte. Pueden ocurrir accidentalmente o como resultado de malas prácticas de entrenamiento. En la mayoría de los casos son debidos a la falta de ejercicios de calentamiento o estiramiento antes de cualquier programa de ejercicio físico. Las más comunes son: desgarros en músculos y tendones, esguinces, lesiones en la rodilla, fracturas y dislocaciones. Diferenciamos entre lesión deportiva aguda cuando ocurre repentinamente después de cualquier ejercicio y la lesión deportiva crónica ocurren después de practicar un deporte o hacer ejercicio por un largo tiempo. Las pautas generales para tratar las lesiones son las siguientes. Deje de hacer ejercicio cuando sienta dolor porque puede empeorar la lesión si continúa, consulte a su médico.

Reposo: Se debe reposar después de una lesión, valorado por un médico especialista y después empezar el período de rehabilitación.
Aplicación de frío local: Disminuye hinchazón, calma el dolor, reduce el espasmo muscular y favorece la recuperación. Aplicado desde bolsas de hielo envuelto en paños, geles, pulverizaciones frías o masajes con hielo.
Compresión: Realizadas por personas expertas, para reducir la hemorragia y el hinchazón o sujetar la articulación lesionada.
Elevación: Para ayudar a reducir la hinchazón, ponga el área lesionada sobre una almohada, y asegúrese de que quede a un nivel más alto que su corazón.


Prevenir la inactividad física: Errores más comunes
– No realizar el calentamiento previo al ejercicio físico o el estiramiento y la relajación de músculos.

– Ejercitarse con brusquedad o con una intensidad inadecuada.

– Ejercitarse en ayunas o después de comidas copiosas que puedan provocarle una hipoglucemia o una mala digestión. Consuma alimentos de fácil digestión.

– Utilizar una indumentaria y/o calzado inadecuado.